Lo que aprendimos en la Casa Klaus: una refacción integral empieza con un buen diagnóstico.

Cuando llegamos a la Casa Klaus encontramos mucha historia: paredes gastadas, la piscina abandonada y ambientes que pedían a gritos una renovación. Pero también una buena base y un terreno hermoso.
Renovar no es tirar todo abajo. Es ordenar los espacios, reforzar la estructura donde hace falta y embellecer cada detalle. Hicimos un techo nuevo de madera, reforzamos la estructura, levantamos un muro de piedra y sumamos una escalera metálica con peldaños de madera.
El resultado es el mismo lugar con otra historia: comedor amplio, cocina y baños nuevos, una planta alta luminosa y la piscina lista para disfrutar. Si tenés una casa con historia, también se puede renovar.
